Mi historia

en pushkar, en el lago sagrado
Mi destino soñado era África, pero la casualidad quiso llevarme a India, y que allí me quedara catorce años.
Después de terminar el instituto estudié idiomas y mientras decidía qué quería estudiar hice cursos de secretariado internacional en los que me preparé en mecanografía, taquigrafía, redacción, contabilidad, etc.
De casualidad tuve la oportunidad de asistir a una clase de teatro como oyente y eso fue determinante para mí. El teatro pasó a ser mi pasión. Después de terminar mis estudios de arte dramático trabajé como actriz. Conseguí papeles sobre todo en teatro, y también figuración para cine y televisión. Participé en algunos trabajos periodísticos como actriz. Pronto me di cuenta de que esa vida no iba conmigo. Me encontré perdida durante un tiempo sin saber qué hacer y mientras me aclaraba entré a trabajar en una tienda como dependiente, sin saber que el comercio me atraparía para siempre. Era la época buena de venta, se vendía casi todo, pero había productos que se paraban y yo me dedicaba a hacer experimentos con ellos para promover su venta, los cambiaba de estantería, les ponía al lado bestseller para acompañarlos, y, ¡funcionaba! Rápido me encargué también del escaparate, la compra y la contabilidad. Posteriormente trabajé como comercial en un mayorista de bisutería y complementos. Al poco me pidieron que me encargara también de la parte visual ya que colocaba los paneles de manera atractiva. De ahí pasé a trabajar en un mayorista de plata como paso intermedio mientras preparaba mi proyecto de tienda al menor de ropa, bisutería, plata y complementos. Tuve la suerte de conocer a muy buenos profesionales que confiaron en mí y que me enseñaron mucho acerca del comercio, de cómo trabajar con proveedores, de cuando hay arriesgar, de cuando ser conservador, del tratamiento del stock y, ¡hasta de los clavos!
En el año 2000 entro a trabajar como jefa de compras en una empresa de comercio al mayor de complementos, eso me da la oportunidad de empezar a comprar a una escala más grande de lo que lo había hecho hasta ese momento. Mi primer viaje fue a Madagascar, en donde compramos una línea de bolsos de rafia. Luego comencé a viajar a Indonesia, en ese entonces yo hablaba muy poco inglés. Me encargaba de planificar la compra de acuerdo con el presupuesto y en relación con los éxitos de rotación, para, o bien repetirlos, o transformarlos un poquito y alargar así la vida de productos exitosos asegurándonos por tanto una venta segura. Tenía que estar atenta a cuando esos bestseller frenaran su carrera y sustituirlos rápidamente. Negociaba los precios finales FOB o CIF con proveedores, así como los plazos de entrega, y también me encargaba de negociar los contenedores y coordinaba su salida. Recuerdo que les hacía escribir todo para estar segura de que entendía bien lo que me decían, no fuera a ser que me equivocara y eso provocara un desastre en la empresa. Hice once viajes a Indonesia en un plazo de un año y medio. Además de viajar y comprar directamente en origen me encargaba de seleccionar productos de otros países que nos mandaban agentes y proveedores. Al cabo de un tiempo empiezo a viajar a India. Había tantos productos allí, tantas posibilidades, que al principio pensé que iba a resultar difícil escoger. Pronto se me aparecieron delante los bolsos que arrasarían en la feria de la moda de Madrid de ese año. Para la temporada siguiente ya tenía yo preparada mi primera colección de bolsos dibujada íntegramente por mí. Era una línea muy tribal y complicada, con bases y asas de madera tallada cosidos a mano, con batiks, con materiales naturales, las tendencias de moda nos llevaban a lo tribal y allí estaba yo dibujándola. Todavía recuerdo la cara del proveedor cuando me aparecí enfrente suyo explicándole uno a uno mis dibujos.. Esa fue la primera vez que me quedé en India más de un mes y medio. No sé qué me gustaba más, si dibujar mis bolsos o negociar los precios con Anil, el mejor de mis proveedores. Además, compraba plata. Cuando ya llevaba viajando a India dos años uno de nuestros proveedores me ofreció la oportunidad de trabajar como jefa del departamento de muestras de su fábrica textil. Me lo pensé durante un par de días. Lo primero era saber si yo quería vivir en India. Desde luego la oportunidad de disponer de cualquier tipo de material, tejido, botón, maquinaria, procedimiento, bordado, etc. para realizar productos que cada vez más inundaban mi cabeza me seducía mucho. Hablé con la empresa y preparamos mi salida organizada. Al principio estuve a caballo entre España e India, adaptándome al país por un lado y por otro preparando a la persona que me sustituiría. Finalmente me mudé a India. En nuestra primera participación como fabricantes en la feria de Delhi IIGF preparé una línea entera de bolsos y empecé a hacer mis pinitos con la ropa. También diseñé una colección de anillos, colgantes y pendientes hechos a mano en plata. Igualmente, me he atrevido a crear algunos de los estampados que he presentado en algunas de mis colecciones.
Esto lo escribí algunos años después de llegar a India.
Un velo de arena constante le da al Rajasthan una apariencia de sueño. Hoy, desde esta fábrica, todo me resulta una alucinación. Veo la polvareda que he dejado atrás, no sé muy bien cómo he llegado hasta aquí, pero sé que quise estar aquí.
"Todo comenzó con un trozo de tela en mis manos. Una falda larga de volantes en tonos naranjas y con lentejuelas plateadas se dibujó enseguida en mi cabeza. Realicé algunas prendas más de ropa para acompañar a esa falda en los percheros de la primera feria de muchas a las que he asistido. Me puse rápidamente con el diseño del stand que sería muy básico. Llegó el día de la inauguración, y faltaban cosas por supuesto, pero estaba satisfecha: una inmóvil maniquí tetuda, con labios de silicona y cuerpo de jota llevaba la falda que resumía todo nuestro trabajo, ilusiones y esperanzas.Al terminar la feria y hacer el recuento de las prendas vendidas la estrella, sin duda, había sido la falda. Vendimos cerca de veintidós mil piezas. Mi jefe estaba contento, y yo también, ¡lo había logrado! Al cabo de un tiempo hubo que alquilar una segunda fábrica.
Un día me sorprendí a mí misma soñando con una fábrica en India y allí estaba. Le debo mucho a India a nivel profesional, pero también a nivel personal. He aprendido muchas cosas en este y con este país que pueden ser resumidas en dos palabras: presente y amor. Qué hubiera ocurrido si no le hubiera prestado atención a mi falda naranja con auras de plata es algo que no sabré nunca. A ella le di toda la atención y amor del mundo. Algo me hizo persistir en ese camino y hoy, desde Rajasthan, soy una privilegiada por haber seguido mi corazón, por haber ido a tientas por este camino tan largo y por seguir dedicando todo mi cariño y esfuerzo a cada prenda".
En mi paso por India he disfrutado negociando con muchos proveedores y he establecido relaciones muy colaborativas, de profunda confianza, me he dejado aconsejar, y también he impuesto mi voluntad cuando las directrices que yo había dado eran complicadas y veía que los proveedores querían simplificar. Las relaciones comerciales han de ser de confianza, es bueno para los negocios.
He tenido la suerte de poder trabajar con métodos de estampación muy diversos y de conocerlos muy a fondo, de saber qué método puede ser mejor de acuerdo con cada producto. De trabajar codo a codo con másteres que cortan "al aire", es decir sin patrón, intuitivamente, y por supuesto con patrón, con másteres de corte, con gente extraordinaria a la máquina, con bordadores a mano, a máquina, ordenador. Sé perfectamente qué conviene para cada producto de acuerdo con las cantidades y su complejidad. He aprendido cómo abaratar un producto, cuáles son los problemas que pueden surgir en producción, qué tejidos, etc. cuantos metros aproximadamente se puede llevar una prenda y muchas más cosas.
Por último, me gustaría nombrar las que yo considero mis mejores cualidades. Tengo mucha capacidad de trabajo. Pienso muy rápido y eso me hace no dudar ante las adversidades, imprevistos, contratiempos. Se me da muy bien resolver problemas. Me gustan los retos, trabajar en equipo, colaborar. Soy sociable, dispuesta, alegre, me encanta aprender cosas nuevas y además aprendo muy rápido. Meticulosa, rigurosa, tenaz, negociadora, incisiva hablando de profundizar en producto o proveedor, qué proveedor me conviene para cada producto. Analítica, diplomática. Soy observadora, constante, y firme. Tengo visión panorámica. Tengo muchísima intuición y soy perspicaz. Me gusta la responsabilidad y tomar decisiones. Soy valiente, me adapto rápidamente a los cambios. Y uso la intuición, es una herramienta más de la que yo me fío mucho.
Soy un profesional que reúne en un solo perfil conocimiento sobre venta al por menor, venta al por mayor y producción textil de prendas de vestir. He trabajado en India durante los últimos catorce años y también he producido ropa, accesorios y plata en Nepal, Tailandia, Madagascar e Indonesia.
Me gusta mucho el lenguaje, es el vehículo para construir, entendernos entre nosotros y a nosotros mismos, expresar, para conocernos. La palabra ordena el pensamiento. El lenguaje, así como las actitudes, nos dan mucha información de nosotros mismos y de los que nos rodean.